DISTOPÍA DEL DÍA
A
PROPOSITO DEL 19 DE NOVIEMBRE
Día Mundial contra el Abuso Infantil.
¿Terminar la violencia y el abuso sexual contra los niños y
las niñas castigando con cadena perpetua a los victimarios es una distopía y un
contrasentido?
La cadena perpetua para los violadores y/o asesinos de
menores de edad propuesta en Colombia es un tema recurrente: los cuatro
intentos que se han hecho para aprobar una ley en tal sentido se han caído de una
u otra forma. Ni siquiera la valiente senadora Gilma Jiménez o su hija Yohana
han podido impedir que la tramitación de la ley haya terminado en el fracaso.
Pero profundicemos un poco en el tema: ¿no será que esta
propuesta se basa en incoherencias institucionales, contradicciones y una tal
irracionalidad que hará que nunca sea aprobada, entre otras por el pequeño
detalle de que no es la solución al problema?
INCOHERENCIAS INSTITUCIONALES
No sé cuál realidad es más desoladora: nuestro pobre Sistema
de Salud, lleno de falsas estadísticas y promesas de cobertura universal, pero plagado
de robos, estafas, corrupción y despilfarro de recursos públicos. O la desesperación con que un científico
serio, como el Dr. Carlos Valdés, director de Medicina Legal, tiene que salir a
decir “no quiero seguir siendo Notario” de la situación de violencia que vive
el país. Estas declaraciones, este pedido de ayuda, elevaron al Dr. Valdés a la
Cámara de Representantes, por donde han pasado en los últimos 17 años 53 leyes
que reforman el código penal, incluyendo 11 que aumentan las penas a distintas
tipificaciones de delitos.
Esta acelerada manía reformadora basada en criterios
equivocados ha dejado en “evidencia que las modificaciones responden a
intenciones no articuladas ni fundamentadas en la evidencia empírica o la
necesidad de obtener, a través de la pena, unos efectos específicos en la
conducta social” (Ricardo Antonio Cita Triana e Iván González Amado en su libro
La proporcionalidad de las penas en la
legislación penal colombiana, 2017).
Y desde el punto de vista práctico, la única consecuencia que
han tenido es que el único indicador que tenemos de la evolución de los delitos
sexuales en Colombia siga incrementándose año tras año, con el agravante que no
tenemos ningún estudio serio que nos permita determinar adicionalmente cuántos
casos no se denuncian y si en realidad los 23.798 casos del 2017 son solo la
punta del Iceberg.
CONTRADICCIONES
El modo en que nos hemos acostumbrado a manejar las
discusiones en Colombia es no escuchando a los expertos, pero en cambio creyéndoles
a nuestros políticos y congresistas. Por esto, no escuchamos a los expertos del
derecho penal que no encuentran ninguna correlación entre el endurecimiento de
las penas y la reducción del delito. Tampoco escuchamos a los expertos que han
trabajado el tema de la violencia intrafamiliar y el abuso de niñas y niños por
décadas.
¿Cuánto lleva Mónica Roa tratando de decir en todas las formas
y por todos los medios que la cadena perpetua o la castración no son la
solución?
Una de las mayores contradicciones es que los escándalos que
se suscitan con los abusos (con pocos, a decir verdad, porque el 99% pasa desapercibido)
es que el interés de la opinión pública se centra en el victimario. Todos
gritan: “cadena perpetua”, “castración”, “mátenlo”… Furor momentáneo. Pero la VÍCTIMA
pasa casi inadvertida. Sí, nos aprendemos sus nombres para poder hablar del
tema con nuestros amigos al segundo aguardiente. Pero ¿realmente nos
interesamos por lo que le va a pasar a la víctima? ¿Nos preocupamos por si fue
bien atendida por las instituciones que siguen su caso, si va a tener una
atención médica adecuada, si se le va a proporcionar un tratamiento de largo
plazo para superar su trauma? ¿Qué acompañamiento le estamos brindando a las
víctimas y a sus familias que quedan atrapadas en las emociones que produce el
abuso?
El Instituto de Medicina Legal en la Revista Forensis informa
que los factores desencadenantes predominantes que generaron la violencia
contra niños, niñas y adolescentes en el 2017 fueron la intolerancia y el
machismo en el 83.05% de los casos, y los celos, la desconfianza y la
infidelidad en el 9.19%. Lo que nos da la suma escalofriante del 92.24%, ya
que, siendo honestos, las dos causas son la misma: simple consecuencia del machismo
y del sistema patriarcal que rige a la sociedad colombiana.
Y, entonces, razonemos un momento: si la causa de la
violencia intrafamiliar en su gran mayoría es el machismo, ¿no deberíamos combatirlo
con más educación, más trabajo comunitario, con programas de reeducación de los
HOMBRES, fortaleciendo a las niñas desde su paso por la escuela, y con
políticas públicas que incentiven la transmisión de valores de respeto por las
mujeres, las comunidades LGBTI y las minorías étnicas, en los medios públicos
de comunicación y en las instituciones del Estado?
Pero podemos imaginar fácilmente el escenario contrario: el
congreso aprueba la cadena perpetua, digamos, para la categoría más grave de
delito sexual, el Acceso Carnal Violento.
Automáticamente el miedo a denunciar a un familiar aumentará
(en el 2017, en el 86.65% de los casos, el victimario era un pariente o
conocido de la víctima). Cada vez menos
casos llegarán a la justicia. Los jueces tendrán que ser cada vez más
cuidadosos en sus sentencias para no condenar a un inocente a cadena perpetua,
por lo tanto se reducirán las condenas. Pero, digamos que finalmente llega la
primera condena y todos los medios de comunicación hacen un gran trabajo de difusión,
lo cual en principio podría servir de factor preventivo advirtiendo a los
futuros victimarios de la consecuencia de sus actos. La noticia duraría un par
de días e iría desvaneciéndose. Cuando se diera la segunda condena a cadena
perpetua, los medios la dejarían para algún rincón de sus espacios noticiosos.
Cuando llegara la tercera condena, si llega, ya nadie la publicaría o difundiría,
cayendo así el único factor que podría justificar la condena tan
desproporcionada: ser el factor disuasivo para cometer futuros delitos.
Ah, pero además se me olvidaba un detalle: el factor desencadenante
de la violencia intrafamiliar y, por lo tanto, del abuso sexual infantil es el
machismo. Y en más de las tres cuartas partes de los casos el abuso se comete
en el sitio de residencia del menor. Y entonces podríamos imaginarnos al
abusador, con sus ímpetus machistas, con su deseo sexual incontrolado e incontrolable,
que se acuerda en ese momento de la nueva ley que aumenta la pena a cadena
perpetua y entonces, en un acto reflexivo lleno de conciencia y responsabilidad…
¿se detiene, y no abusa de su víctima indefensa? No creo: ¡pura fantasía!
Pero ojo, por si hay alguna duda. El NO a la cadena perpetua
no es un llamado a la IMPUNIDAD. Por
supuesto que se debe cumplir el derecho constitucional de una “PRONTA Y
CUMPLIDA JUSTICIA”
IRRACIONALIDAD
Colombia se está volviendo una sociedad irracional o, para
ser más exactos, una sociedad que utiliza cada vez más, argumentos irracionales
para defender los interese económicos y políticos de unos pocos poderosos
dejando sin representación a las minorías. Y las mayorías creen estos
argumentos y/o callan por la falta de mecanismos para defenderse de los
atropellos que el poder ejerce sobre ellas -por eso bienvenidas las marchas de
los estudiantes.
Ejemplos recientes de irracionalidad: votar en contra de la
paz, votar por un presidente cuyas buenas intenciones van a quedar atrapadas en
los mismos intereses políticos mencionados; dejar de Ministro de Hacienda a
quien legisla para su propio beneficio; hacer
una reunión en el Palacio de Nariño para prometer 500 mil millones de pesos
para educación y pretender que con eso se va a solucionar el problema de la educación en Colombia, nombrar un fiscal
que tiene innumerables conflictos de intereses etc., etc. Para no
mencionar, como lo llamó el Espectador, el irracional “descache” del 9% entre
el Censo y el reloj poblacional del DANE, que debe haber enriquecido a muchos.
Mentiras piadosas, falacias que se dicen para poder repartir
dividendos a nuestra clase dirigente. Pero, invertir en la gente…
Irracional es oír y volver a oír los escándalos de corrupción
y las desavenencias entre todos los órganos de poder y control del país:
ejecutivo, congreso, fiscalía, procuraduría, contraloría, cortes de uno y otro
estilo, y ahora también la JEP. ¿Quién puede en esta confusión de voces
entender quiénes son los buenos y quiénes, los malos, cuáles son los corruptos
y cuáles, los honestos, quiénes actúan correctamente y quiénes defienden
intereses particulares?
Y entonces, volvemos a oír la voz
de un funcionario con credibilidad. El Director del Instituto de Medicina Legal,
el Dr. Valdés, dice que la actual situación de violencia
intrafamiliar que vive el país es el reflejo de una “sociedad
enferma” y deja expuesta su posición sobre la nueva propuesta de cambiar el
código penal expresando que
“la violencia no se soluciona con castraciones químicas o con cadenas
perpetuas”.
Y ante un diagnóstico de tal
gravedad compartido en los últimos años por muchos analistas de la realidad
nacional, ¿qué sucede? Nada, silencio, dejemos que el paciente, nosotros, la
sociedad, enloquezca o muera…
POST-DISTOPÍA: ¿Y si tenemos un
país enfermo, depresivo y traumatizado, cómo vamos a sanarlo si no hay dinero
para la educación y no tenemos la cantidad adecuada de profesionales educados y
entrenados para tal fin? ¿O serán suficientes las terapias de 20 minutos que
aprueban las EPS?
EDWIN ORTEGA DEL CHIARO
EDWIN ORTEGA DEL CHIARO
